Tacos de res con salsa mexicana y frijoles de la olla
Carne molida de res sazonada al momento con sal, pimienta y ajo, dorada sobre cebolla acitronada. Se acompaña con una salsa mexicana fresca —con brócoli y coliflor opcionales—, frijoles de la olla, limón y, para rematar, la salsa macha Las Peñitas de tu antojo.
Unos tacos de res sencillos, de diario, pero bien hechos. Usamos carne molida para que la preparación sea rápida, la sazonamos justo antes de cocinarla con lo básico —sal, pimienta negra y ajo— y la doramos sobre cebolla acitronada para que tome sabor y color.
Los acompañamos con frijoles de la olla y una salsa mexicana fresca a la que, si quieres, le puedes sumar brócoli y coliflor finamente picados: casi no cambian el sabor, pero agregan textura, fibra y nutrientes. Al final, unas gotas de limón y tu salsa macha Las Peñitas favorita.
Frijoles de la olla
Extiende los frijoles sobre la mesa y retira piedritas, granos rotos o arrugados. Enjuágalos bajo el chorro de agua, frotándolos con las manos.
Opcional pero recomendable: déjalos remojando en agua fría de 8 a 12 horas (o toda la noche). Se cuecen más parejo y en menos tiempo. Desecha el agua del remojo.
Ponlos en una olla con la cebolla, el ajo y suficiente agua para cubrirlos por unos 5 cm. Cuando suelte el hervor, baja a fuego bajo, tapa dejando una rendija y cocina de 2 a 3 horas. Si se reduce el caldo, agrega agua caliente (no fría), para que no se interrumpa la cocción.
En olla de presión: de 35 a 45 minutos a partir de que empiece a sonar la válvula.
Agrega la sal (y el epazote, si lo usas) cuando los frijoles ya estén casi suaves, y cocina 15 minutos más. Están listos cuando la piel cede sin resistencia, el interior es cremoso y el caldo tomó un color oscuro y un poco de cuerpo.
Lavado y desinfección de las verduras
Lávate bien las manos. Retira la primera capa de la cebolla y enjuágala; no necesita desinfectarse si está pelada y sana.
Jitomates y limones: lávalos uno por uno bajo el chorro de agua, frotando la cáscara (con un cepillo suave los limones). Se desinfectan enteros, antes de cortarlos.
Cilantro: corta las raíces y pon el manojo boca abajo en un recipiente con agua; muévelo para que suelte la tierra. Cambia el agua y repite hasta que ya no quede tierra en el fondo.
Brócoli y coliflor: sepáralos en floretes ANTES de lavarlos (enteros, el agua no llega al interior). Déjalos 5 minutos boca abajo en agua para que suelten tierra o pequeños insectos y enjuágalos.
Desinfecta jitomates, cilantro, brócoli y coliflor sumergiéndolos en agua con un desinfectante para frutas y verduras (de plata coloidal o a base de cloro), respetando la dosis y el tiempo que indica la etiqueta; normalmente son de 10 a 15 minutos. Nunca uses jabón ni detergente.
Escurre y seca muy bien, sobre todo el cilantro y los floretes (sacúdelos y sécalos con una toalla de cocina limpia o con servitoallas; también sirve un centrifugador de verduras). El agua que se quede en las verduras termina aguando la salsa.
Salsa mexicana
Jitomate: córtalo a la mitad y, si está muy jugoso, retira con una cuchara parte de las semillas y el líquido. Pícalo en cubitos de 0.5 a 1 cm.
Cebolla: pícala en cubitos parejos de unos 0.5 cm. Si la quieres menos picante al paladar, déjala 5 minutos en agua fría y escúrrela bien.
Cilantro: júntalo en un montoncito apretado y rebánalo finamente, hojas y tallos tiernos, con un cuchillo bien afilado. Un cuchillo sin filo machaca la hoja, la oscurece y le quita aroma.
Brócoli y coliflor (opcional): pásalos al procesador de alimentos con pulsos cortos, de 4 a 6 pulsos de 1 segundo, revisando entre cada uno. Deben quedar como granitos de arroz o cuscús, sueltos; si procesas de más se vuelven pasta y sueltan agua.
Sin procesador: rállalos por el lado grueso del rallador, sosteniendo el florete por el tallo. La textura queda casi igual.
Mezcla todo en un tazón. Agrega la sal justo antes de servir: hace que el jitomate suelte su jugo y, si la pones muy temprano, la salsa queda aguada. Deja reposar 5 minutos para que se integren los sabores, prueba y ajusta.
Esta salsa no lleva limón: el limón va aparte, en la mesa, para que cada quien lo ponga directo en su taco.
Carne de res
Sazona la carne justo antes de cocinarla, no con horas de anticipación: en un tazón, espolvorea la sal, la pimienta y el ajo y mezcla con un tenedor, sin amasar ni apretar. Si la sal reposa mucho tiempo en la carne molida, la textura queda compacta y chiclosa, como de salchicha.
Acitrona la cebolla: calienta el aceite en un sartén amplio (de 28 cm o más) a fuego medio y cocina la cebolla de 3 a 4 minutos, moviendo de vez en cuando, hasta que se vea transparente y suave, con apenas algún borde dorado. Debe oler dulce. Si empieza a oscurecerse o a oler amargo, baja el fuego.
Sube a fuego medio-alto, agrega la carne y extiéndela en una capa delgada. Déjala SIN MOVER de 2 a 3 minutos: así se dora por abajo (ese tostado es el que da sabor). Un chisporroteo constante es buena señal; si en lugar de chisporrotear hierve en su jugo, el sartén está saturado o le falta calor.
Desmorona la carne con una pala o cuchara de madera en trocitos pequeños y sigue cocinando de 6 a 8 minutos más, moviendo cada minuto. En total son de 8 a 10 minutos desde que entra la carne.
Está lista cuando no queda ningún rastro rosado, el líquido que soltó ya se evaporó y la carne vuelve a freírse en su propia grasa, con pedacitos dorados en las orillas. Huele a carne tostada y ajo, sin olor a crudo. Si soltó mucha grasa, retira el exceso con una cuchara. Prueba y ajusta de sal.
Tortillas y armado
Calienta un comal a fuego medio-alto. Calienta las tortillas de 30 a 40 segundos por lado, hasta que se inflen un poco y tengan algunos puntos tostados. Guárdalas en un tortillero o envueltas en una servilleta de tela para que no se resequen.
Pon 2 o 3 cucharadas de carne en cada tortilla y corona con una cucharada generosa de salsa mexicana.
Termina con unas gotas de limón y, sobre todo, con tu salsa macha Las Peñitas: es la que le da el carácter al taco. Agita o mueve el frasco antes de servir para que salgan tanto el aceite como los sólidos: ahí está el tostado y el crujiente.
Los frijoles de la olla se pueden servir aparte, en tacita con su caldo, o agregarse dentro del taco. Si los pones en el taco, de preferencia escúrrelos bien con una cuchara ranurada para que la tortilla no se remoje y se rompa. Al final, queda al gusto de cada comensal.

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