Nuestros aceites
Dos aceites de oliva, no uno solo.
En Las Peñitas usamos aceite de oliva virgen para freír y aceite de oliva extra virgen para el remate final. No es una jerarquía entre "el bueno y el regular" — es una decisión de cocina, y aquí te explicamos por qué.
Primero, una aclaración que evita confusiones
Es común pensar que solo el aceite de oliva extra virgen es "el bueno" y que cualquier otra variante es una versión inferior o industrial. No es así. Tanto el aceite de oliva virgen como el extra virgen se obtienen de la misma manera: presionando o centrifugando la aceituna, sin usar solventes químicos ni procesos de refinación. Ninguno de los dos pasa por una planta de refinado.
La diferencia real entre ambos está en su nivel de acidez y en una evaluación sensorial (aroma, sabor, ausencia de defectos) que determina la categoría. El extra virgen cumple el estándar más alto de esa evaluación; el virgen cumple un estándar ligeramente más permisivo, pero sigue siendo un aceite de oliva natural, sin refinar. La categoría que sí implica un proceso industrial distinto es el "aceite de oliva refinado" o "aceite de oliva suave" — ese pasa por tratamiento químico para neutralizar sabores y olores. Ese no es el que usamos en ninguna de nuestras dos etapas.
Por qué el virgen va primero, en la fritura
Cuando se fríe o se tuesta algo, el calor con el tiempo desgasta las notas más delicadas de un aceite: sus aromas más finos, su carácter más expresivo. Exponer ese carácter al calor de la fritura sería apagarlo antes de que nadie llegue a percibirlo. El aceite de oliva virgen cumple perfectamente esa función: sostiene bien el calor del proceso y transmite el sabor de la fritura sin necesitar ser el protagonista.
Por qué el extra virgen entra al final, en el remate
El aceite de oliva extra virgen se incorpora después, cuando ya no hay calor directo desgastando su aroma. Ahí es donde su carácter —más vegetal, más redondo, con más cuerpo— realmente se nota: en cómo se reparte el picor en la boca, en el acabado de cada bocado. Es el mismo principio que sigue un cocinero cuando termina un plato con un chorrito de aceite en crudo, en vez de cocinar todo en el mismo aceite desde el principio.
Entonces, ¿uno es mejor que el otro?
No — son roles distintos, no una jerarquía. El virgen no es "el aceite que no alcanzó a ser extra virgen"; es la elección correcta para una etapa que necesita resistencia al calor. El extra virgen no es "el único aceite de oliva de verdad"; es la elección correcta para una etapa que necesita expresar aroma sin interferencia del calor. Usar los dos, cada uno en su lugar, es lo que nos permite aprovechar lo que cada uno hace mejor — en vez de usar uno solo para todo y resignarnos a que cumpla ambas funciones a medias.