Guajillo
Aporta el color rojo profundo que caracteriza buena parte de nuestras salsas, junto con una nota afrutada suave, cercana al té o al tamarindo, y un picor moderado que rara vez domina la mezcla.
Ingredientes
Cada ingrediente que usamos cumple una función dentro del perfil final. Esta es la ficha sensorial de los que realmente forman parte de nuestro catálogo hoy.
Aporta el color rojo profundo que caracteriza buena parte de nuestras salsas, junto con una nota afrutada suave, cercana al té o al tamarindo, y un picor moderado que rara vez domina la mezcla.
Es quien pone el picor franco: entra rápido, sin rodeos, y le da a la mezcla un filo que los demás ingredientes se encargan de equilibrar.
A diferencia de otros chiles secados al sol, la morita se ahúma durante su secado. Eso le da a la mezcla un carácter más oscuro, profundo y persistente.
Su picor está entre los más altos que usamos, pero no llega solo: trae consigo un aroma floral y afrutado que se percibe antes de que el calor tome el control.
Suma un fondo aromático que redondea la mezcla. Sin protagonizar, sostiene el perfil general y evita que el conjunto se sienta plano.
Aporta el crocante y las notas tostadas que le dan cuerpo a la salsa. Es también uno de los alérgenos más presentes en nuestro catálogo, por lo que siempre aparece marcado en la etiqueta.
Una semilla pequeña con una función grande: agrega textura y un tueste ligero que ancla el resto de los sabores en la mezcla.
Es el que usamos para freír: aguanta bien el calor del proceso y transmite el sabor de esa cocción sin perder su propio carácter en el camino.
Se incorpora después, cuando ya no hay calor directo desgastando su aroma: no es un ingrediente neutro, aporta cuerpo, ayuda a transportar el picor de manera uniforme y deja su propio carácter vegetal en el resultado.
Aporta un dulzor franco y una acidez ligera que se perciben antes que el picor, dándole a la mezcla una entrada tropical reconocible.
Su acidez natural es protagonista: llega primero, casi antes que el picor, y deja un cierre que refresca en vez de acumularse.
Aporta una acidez distinta a la del mango o la piña, más cercana a la baya roja, que abre la mezcla con una nota ácido-frutal poco común en una salsa macha.
Le da a la salsa una textura más untuosa que el cacahuate, con un carácter mantecoso y tostado que suaviza el conjunto.