Selección y limpieza
Cada chile, semilla y fruto pasa por una revisión antes de prepararse. Descartamos lo que no cumple el estándar, para que solo entre al frasco lo que aporta sabor.
De aquí
Las Peñitas nace en Lázaro Cárdenas, Michoacán, como un proyecto de casa guiado por una idea sencilla: cada ingrediente merece preparación y criterio. Seleccionamos, preparamos y deshidratamos los sólidos antes de incorporarlos, y usamos aceite de oliva extra virgen para conservar su expresión aromática. El resultado es una salsa macha hecha en lotes pequeños y pensada para una experiencia de sabor más profunda.
La salsa macha admite muchas interpretaciones, y la nuestra no pretende ser la única versión válida. Cada perfil de nuestro catálogo parte de la misma lógica —chile, aceite y algo que aporte textura— y decide de forma distinta qué protagoniza y qué acompaña. Si quieres conocer esa lógica con más detalle, puedes leer qué es una salsa macha o revisar la ficha de nuestros ingredientes.
Nuestro proceso
El sabor de una salsa macha depende de lo que entra a la mezcla y de cómo se prepara. Por eso cuidamos cada paso antes de que el ingrediente llegue al aceite.
Cada chile, semilla y fruto pasa por una revisión antes de prepararse. Descartamos lo que no cumple el estándar, para que solo entre al frasco lo que aporta sabor.
Preparamos y deshidratamos los sólidos antes de incorporarlos a la salsa. Esto concentra su aroma, controla la humedad y ayuda a que la mezcla mantenga su carácter en el tiempo.
Usamos aceite de oliva virgen para freír, y aceite de oliva extra virgen al final, para el remate: así el picor se reparte parejo y el aroma más delicado del extra virgen no se pierde en el calor.
Elaboramos en tandas reducidas para poder revisar de cerca cada paso del proceso, cuidando que cada frasco salga con la misma consistencia y frescura.
Cada frasco se esteriliza con calor antes del envasado, para que la salsa se conserve en un recipiente limpio y en condiciones óptimas desde el primer momento.